
A vos que tanto me distes
Muy señor mío
si vos supieseis,
cuantos delirios bien cometidos,
cuanto amor y cuanta vida
a la esperanza alentaste,
a la fé, con caricias,
de sus versos nos diste.
Tanta sábana al viento
de blanco en el pecho.
Muy señor mío
si vos supieseis,
de un extraño a otro
en esta vida trapecista
los sueños que han tejido,
rúbrica a rúbrica
en procesión al punto,
cada una de sus locuras,
cuerdas para sobrevolar.
Señor mío,
vos sabeis,
y sabreis siempre nuestro,
la simplicidad de las bocas
que hoy le despiden,
con otras tantas palabras
que no serán escritas.
Gracias por haber sido.
Abajo algunos de sus poemas.

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