lunes, 23 de febrero de 2009

Manos tijera


Itxaso engullía regresos. Tenía una colección de billetes de tren dispuestos por orden en su estómago, que de vez en cuando protestaba y se los escupía en forma de flores amarillas.
Según había pasado el tiempo, se había convertido en costumbre, derivado en manía, y cada vez que otro de ellos atravesaba con un guiño su garganta todo se le subía o le bajaba y no había manera de parar de devolver entre raíces.
Así obtuvo su jardín precioso, con innumerables partos y horas de podar. Ahora sus nietos la ayudan y han cambiado los colores.

lunes, 16 de febrero de 2009

Con -ejo


Las horas amputan las agujas
cierran los paraguas,
se deshilachan de neblina
jadeantes

Las 12 mansas, desacordadas
pierden el color de los relojes
y el día es calvo
el sombrero negro

Las horas sacan punta
al saco del hombre
que devora niños

Las horas punzan, mudez
cosas, al cajón de noche

d E s hOrAs..


Caen las cinco
estoy sobre mis pies
...en reposo.

Atiendo las nostálgias
Hacen cola ante el semaforo
...Rojo.

Les cambio los pañales
las duermo a biberon
les inyecto su claxón en vena
con precisión económica

CUALQUIER BANCO EXIGE

Ahora duermen, balancean
el clasico masticar materno
...cuando sueñan.

Calzar zapatos de tacón
... Rojos
Volver al trabajo

EL TELEFONO TIENDE A DESPEDIRSE

lunes, 9 de febrero de 2009

amor-reposo;amor-olvido:amor-deserción;amor-despreocupación;amor-insignificancia


"Él seguía mirándole el sexo, ese reducudísimo lugar que, con una admirable economía de espacio, garantiza cuatro funciones supremas: excitar; copular; engendrar; orinar. Miró largamente ese lugar desencantado y le sobrevino una inmensa, inmensa tristeza."

miércoles, 4 de febrero de 2009

Entre Otros_ Voces

"Nuestras soledades son nuestras cuando golpean contra la espalda de aquellos en quién creíamos,
como los muertos que se soltaron de la mano una vez los gusanos les hubieran dejado sin carne.
No sabría donde esconder la cabeza, o más bien, donde arrojarla.
Hacia los cielos que van llorando nieve, abrasando las carnes de aquellos más débiles, que aún no se han resignado a creer en la soledad.
Puede ser, sea verdad, somos quienes con sus pies han tejido las marañas de la profunda nada, esclarecedora de fantasías, hedonismos
y artilugios mecánicos en forma de tic tac, que nos hacen más egoístas que compasivos. Y tienden a decir:
- Los quereres artriáticos marinos se resumen a huesos así como las amistades.
Todo un vómito de fugitivas presencias infra- super valoradas, como las cucarachas de este convento que conocen todos los entredichos
de sus respectivos curas, y enferman de los oídos y terminan con ceguera, porque en éste nuestro amor, el estrangulamiento es el propio orgasmo.
Deleitense en los atardeceres caníbales del senado, a orillas de la luz refleja del más negro absoluto.
Ésta es mi soledad. Está llena de matices. Pero sé, que no sabrán ustedes, que en su coral hay tantas y tantas voces
que ni la locura sería un diagnóstico para el rescate."